Elegir juego con datos en lugar de con impresiones
Ante un catálogo de miles de títulos, la forma habitual de elegir es abrir varios y quedarse con el que dio mejor sensación, que es exactamente el criterio que no funciona: esa sensación viene de la dispersión de unas pocas rondas. Existe una alternativa que lleva parecido tiempo y sí produce una comparación defendible: cuatro datos de la ficha más una prueba corta en demostración para lo que la ficha no dice.
Qué comparar
Los tres primeros puntos salen de la ficha; el cuarto es lo único que hay que jugar para saberlo.
Tasa de retorno de la versión instalada
El valor que muestra el juego en esa plataforma concreta, que puede diferir del que publica el proveedor. Es el dato más comparable de todos y el primero que conviene anotar.
Cómo se reparte el retorno y hasta dónde llega
Indican cómo se reparte el retorno y hasta dónde puede llegar una ronda. Con presupuesto acotado, un juego de volatilidad baja rinde más tiempo de entretenimiento por peso gastado.
Qué exige la ronda especial
Cuántos símbolos la activan y qué cambia dentro. Dos juegos con retorno y volatilidad parecidos pueden sentirse muy distintos según lo accesible que sea su función principal.
Lo único que hay que jugar: el ritmo
Cuántas rondas salen por minuto no figura en ninguna ficha y se cuenta en un minuto de demostración. Multiplicado por el importe, da el gasto por hora, que es la cifra que decide si el juego encaja con su presupuesto.
Preguntas frecuentes
¿No es más entretenido elegir por el tema del juego?
Es un criterio perfectamente válido y no lo discutimos: el entretenimiento es el punto. Lo que proponemos es que, entre dos títulos que le atraen igual, los cuatro datos desempaten en lugar de la sensación de una sesión.
¿Cuántos juegos conviene comparar?
Dos o tres bastan para notar diferencias reales. Comparar diez es un ejercicio poco útil, porque las fichas se parecen bastante dentro de una misma categoría y el tiempo se va en la comparación.
¿Sirve esto en juegos de mesa?
Sí, cambiando la ficha por las reglas de la mesa: qué variante es, qué paga cada apuesta y qué reglas particulares aplica. Ahí las diferencias entre variantes son más grandes que entre tragamonedas parecidas.